Primera reunión sin costo
Conversamos sobre el proyecto, la situación actual, los objetivos y el contexto de tu empresa.
Automatizamos procesos, integramos herramientas y plataformas y desarrollamos soluciones pensadas para las necesidades de cada negocio. Buscamos simplificar tareas, centralizar información y reducir procesos manuales para lograr una gestión más ágil, conectada y eficiente.
Una mirada completa a todo lo que incluye cada proyecto con Orientalis, desde las primeras definiciones hasta el desarrollo, la validación y el acompañamiento posterior.
Conversamos sobre el proyecto, la situación actual, los objetivos y el contexto de tu empresa.
Definimos el alcance, funcionalidades y etapas antes de comenzar el desarrollo.
Construimos la solución, realizamos pruebas y validamos su funcionamiento antes de la entrega.
Incluimos garantía correctiva durante tres meses sobre errores atribuibles al desarrollo realizado.
Cada proyecto es distinto, pero seguimos un proceso que nos permite entender, definir y planificar antes de comenzar a desarrollar.
Completás un formulario breve y coordinamos una primera reunión sin costo para conocer tu situación, objetivos y necesidades.
Planteamos una primera propuesta con el enfoque, funcionamiento, componentes principales y etapas necesarias para avanzar.
Definimos requerimientos, flujos, estructura e integraciones y validamos la solución con vos.
Construimos las funcionalidades, realizamos pruebas y validamos su funcionamiento antes de implementar.
Ponemos la solución en marcha, capacitamos al equipo y acompañamos después de la entrega.
El alcance exacto depende de cada necesidad. Estas son algunas de las áreas que podemos analizar, definir e implementar durante un proyecto de Sistemas e Integraciones.
Antes de desarrollar entendemos la necesidad, revisamos la situación actual y definimos qué conviene resolver y de qué manera.
Conversamos sobre qué querés desarrollar, mejorar o resolver, cómo se trabaja hoy y qué resultado necesitás obtener.
Definimos qué resultados buscamos alcanzar y qué necesidades debería resolver la solución.
Establecemos qué procesos y funcionalidades forman parte del proyecto y qué queda fuera de esta etapa.
Ordenamos las necesidades para separar lo esencial de aquello que puede incorporarse más adelante.
Evaluamos si conviene desarrollar, automatizar, integrar herramientas existentes o combinar distintas alternativas.
Identificamos quiénes van a utilizar la solución y qué necesidades tiene cada tipo de usuario.
Analizamos posibles limitaciones, servicios externos o condiciones que puedan influir en el desarrollo.
Transformamos la necesidad en una definición concreta de cómo debe funcionar la solución antes de comenzar a desarrollarla.
Definimos las funcionalidades, comportamientos y condiciones que debe cumplir la solución.
Diseñamos cómo interactúan las personas, la información y las distintas partes del sistema.
Establecemos las condiciones y lógicas que determinan cómo debe comportarse la solución.
Definimos las principales acciones que cada tipo de usuario podrá realizar dentro de la solución.
Definimos componentes, módulos y relaciones necesarias para organizar correctamente el desarrollo.
Diseñamos cómo se estructura, relaciona y utiliza la información necesaria para el funcionamiento del sistema.
Identificamos qué sistemas, servicios o herramientas externas deben conectarse con la solución.
Generamos diagramas, modelos o documentación técnica cuando son necesarios para definir correctamente la solución.
Definimos qué condiciones debe cumplir cada funcionalidad para considerarse correctamente implementada.
Revisamos la definición de la solución con el cliente antes de comenzar la etapa de desarrollo.
Construimos la solución a partir de lo definido, organizando el trabajo por etapas y validando los avances durante el proceso.
Construimos las funciones y flujos definidos para resolver los procesos incluidos dentro del alcance.
Desarrollamos las interfaces necesarias para usuarios, equipos internos o administración de la solución.
Implementamos usuarios, perfiles, accesos y permisos según las necesidades definidas para el proyecto.
Automatizamos tareas repetitivas o procesos manuales cuando eso aporta una mejora real al funcionamiento.
Conectamos la solución con sistemas, plataformas o servicios externos cuando el proyecto lo necesita.
Desarrollamos o integramos APIs cuando son necesarias para intercambiar información entre sistemas.
Cuando conviene, integramos o adaptamos herramientas existentes en lugar de desarrollar todo desde cero.
Cuando tiene sentido, dividimos el proyecto en fases para avanzar de forma controlada y validar resultados.
Revisamos avances para confirmar que lo construido responda a lo definido antes de llegar a la entrega final.
Definimos cómo se almacena la información, dónde funciona la solución y qué medidas técnicas necesita para operar correctamente.
Diseñamos y configuramos la estructura necesaria para almacenar, organizar y consultar la información.
Definimos cómo se registra, utiliza, consulta y administra la información dentro de la solución.
Cuando corresponde, analizamos y ejecutamos el traslado de información existente hacia la nueva solución.
Configuramos mecanismos para ingresar o extraer información cuando forman parte de las necesidades del proyecto.
Instalamos y configuramos la solución en la infraestructura necesaria para su funcionamiento.
Configuramos los ambientes de desarrollo, pruebas o producción necesarios según las características del proyecto.
Definimos y configuramos los servicios de alojamiento necesarios cuando forman parte de la solución.
Implementamos mecanismos de autenticación, permisos y protección de acceso según las necesidades del proyecto.
Aplicamos medidas técnicas orientadas a reducir riesgos sobre los datos y el funcionamiento de la solución.
Configuramos respaldos de información cuando la infraestructura y las características del proyecto lo requieren.
Cuando corresponde, configuramos registros técnicos que facilitan el seguimiento y detección de errores.
Probamos la solución, corregimos errores y dejamos preparado todo lo necesario para su puesta en funcionamiento.
Realizamos pruebas para detectar errores y comprobar que la solución funcione de acuerdo con lo definido.
Validamos los principales flujos y funcionalidades desde la perspectiva de uso real.
Evaluamos cómo responde la solución cuando varias personas la utilizan o cuando procesa un volumen mayor de información, para detectar posibles problemas de rendimiento antes de su puesta en funcionamiento.
Verificamos el intercambio de información con servicios y herramientas externas cuando forman parte del proyecto.
Corregimos los problemas detectados durante las pruebas antes de avanzar hacia la implementación.
Revisamos la solución para confirmar que responda al alcance y los requerimientos previamente acordados.
Publicamos o instalamos la solución en el ambiente definido para su utilización.
Verificamos el comportamiento de la solución una vez implementada en su entorno definitivo.
Cuando forma parte del proyecto, acompañamos a las personas que utilizarán o administrarán la solución.
Cuando corresponde, incluimos documentación destinada al uso o administración de la solución.
Definimos qué materiales forman parte de la entrega y qué condiciones aplican sobre el código, la documentación y los derechos del desarrollo.
La entrega incluye la solución desarrollada, implementada y funcionando de acuerdo con el alcance definido para el proyecto.
Entregamos los accesos necesarios para utilizar y administrar la solución según lo acordado.
El código fuente no forma parte de la entrega estándar. Si el cliente necesita recibirlo, puede incorporarse mediante una propuesta específica.
Diagramas, arquitectura, documentación interna y otros materiales técnicos se incluyen únicamente cuando forman parte del alcance acordado.
Cuando corresponde, podemos incluir documentación orientada al uso, administración o funcionamiento de la solución.
Si el proyecto requiere la cesión del código o de derechos sobre el desarrollo, sus condiciones se definen y cotizan de forma específica.
Las herramientas, librerías o servicios de terceros utilizados mantienen las licencias y condiciones propias de cada proveedor.
Una vez que la solución está funcionando podemos seguir acompañando su mantenimiento, evolución y nuevas etapas cuando el proyecto lo necesite.
La garantía correctiva cubre durante tres meses los errores atribuibles al desarrollo realizado dentro del alcance acordado.
Durante la garantía corregimos errores vinculados al desarrollo entregado que formen parte del alcance definido.
Podemos acompañar la etapa inicial de uso para facilitar la adaptación y detectar necesidades posteriores.
Si la solución necesita mantenimiento continuo, podemos definir un esquema específico según las necesidades del proyecto.
Las mejoras o nuevas funciones posteriores se evalúan como una evolución del proyecto y se cotizan por separado.
La solución puede seguir creciendo con nuevas fases, módulos, integraciones o procesos.
Podemos realizar ajustes posteriores cuando cambien las necesidades, herramientas o procesos de la empresa.
Definimos claramente qué incluye el proyecto y cómo se gestionan nuevas necesidades, cambios o dependencias que aparezcan durante el trabajo.
El desarrollo se realiza sobre las funcionalidades y requerimientos definidos y validados para el proyecto.
También dejamos establecido qué elementos o funcionalidades no forman parte de la etapa contratada.
Los cambios que modifiquen lo previamente acordado se analizan antes de incorporarlos al proyecto.
Las funcionalidades o requerimientos que aparezcan posteriormente pueden incorporarse mediante una nueva estimación.
El proyecto puede depender de servicios, plataformas, APIs o proveedores externos cuyo funcionamiento no depende de Orientalis.
Licencias, hosting, servicios externos o herramientas pagas se contemplan por separado cuando corresponda.
Definimos la información, accesos, validaciones o recursos que necesitamos recibir para poder avanzar con el proyecto.
No trabajamos con una tarifa única. El presupuesto depende del alcance, la complejidad y el trabajo necesario para llevar adelante cada proyecto.
La primera reunión es sin costo y nos permite entender la necesidad, conocer el contexto y definir cómo conviene avanzar.
El presupuesto depende de las funcionalidades, procesos, integraciones y demás elementos incluidos dentro del alcance acordado.
Consideramos la dificultad técnica, las reglas de negocio, los flujos y los requerimientos particulares.
La profundidad necesaria para definir funcional y técnicamente la solución también forma parte de la estimación.
La cantidad y complejidad de servicios o sistemas externos que deban conectarse puede modificar el presupuesto.
Los requerimientos de servidores, hosting, ambientes o servicios externos se contemplan según las necesidades del proyecto.
Cuando tiene sentido dividir el proyecto, podemos organizar la propuesta en fases con alcances y presupuestos definidos.
Las funcionalidades o cambios que aparezcan después de validar el alcance se analizan y cotizan antes de incorporarlos.